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CONSTRUYENDO NUEVOS ACOMPAÑAMIENTOS

Somos Carla y Eva, educadoras sociales de profesión y vocación. Nuestra función principal en el Centre Obert Les Corts Sants es acompañar a las niñas, niños y sus familias en los diferentes procesos de vida.

Somos las referentes de los grupos de “petites” y “mitjanes” y en el día a día diseñamos y llevamos a cabo actividades grupales para contribuir en el desarrollo integral de les niñes.

¿Cómo hacemos esto? Planificando y realizando dinámicas con una serie de objetivos que dirigen nuestra intervención. Además, tratamos de fomentar la participación activa de las familias para construir todas juntas nuevos modelos de acompañamiento.

Un nuevo día siempre es una nueva oportunidad y cuando se presenta una semana diferente en el ámbito laboral, te llenas de energía y motivación. Los cambios en la rutina siempre aportan emoción.

Así empezamos nosotras este viaje, contentas por el tiempo que se nos estaba regalando para dedicarnos a las tareas que siempre quedan en "pendiente" hasta que es urgente su realización. También ilusionadas por poder dedicar el tiempo suficiente a nuevas programaciones, memorias pedagógicas, seguimientos educativos y diversas tareas que no siempre se pueden hacer con la dedicación que merecen.

Las programaciones son como los viajes, las vives 3 veces: cuando las imaginas y las creas, cuando las compartes y al recordarlas. Al programar un viaje no quieres conformarte con planearlo, de hecho sientes que no se vuelve real hasta que lo vives con toda su intensidad, experimentando momentos buenos y también dificultades; los planes pertenecen al mundo de las ideas y las acciones pertenecen a la vida. Sin embargo en estos días la incertidumbre ha sido nuestra principal compañera y el hecho de no saber si las niñas y los niños (¡y nosotras!) iban a poder disfrutar de todas las propuestas que estábamos generando ha provocado que en ocasiones nuestra energía y motivación se descargaran por debajo del límite de lo deseable.

Al principio sentíamos que nuestro trabajo era realmente efectivo, que cada minuto que pasábamos delante del ordenador contaba y los resultados se veían claramente reflejados. La sensación de estar generando, tachando tareas de la lista, siempre te da una especie de “subidón” que, en nuestro caso, ha provocado que muchas veces nos quedáramos trabajando más horas de la cuenta.

Parece que no somos las únicas que estamos inmersas en esta nueva realidad y nos da la impresión de que no paramos de recibir artículos, documentos… mucha información sin filtrar que no siempre resulta útil y que llega desde muchos canales distintos. Sin embargo, por otro lado, nos encontramos con que nos falta documentación necesaria para hacer nuestro trabajo y esto nos quita gran parte del valioso tiempo que necesitamos para avanzar en todos esos aspectos que nos habían hecho empezar cada día con ilusión. ¡Resulta abrumadora la cantidad de información que podemos llegar a manejar sin darnos cuenta! Por suerte, poco a poco todo se va colocando en su lugar, se reduce el alud inicial y finalmente solamente quedan finos copos que podemos observar, compartir y tratar con mimo.

Pero cuando todo se pone en su sitio también ocurren otras cosas, y este nivel de energía no puede mantenerse eternamente. Todas tenemos nuestros procesos laborales, personales y emocionales propios con los que debemos lidiar en el día a día y seguir respondiendo a los retos que se presentan en los diferentes ámbitos de nuestra vida.

En ocasiones nos hemos sentido perdidas en un mar de incertidumbre, sin saber hacia dónde poner rumbo y echando de menos que alguien coja el timón y facilite directrices claras. Los objetivos cambian constantemente y esto nos somete a mucha presión. En esos momentos echamos especialmente de menos el acompañamiento y el calor de un equipo unido capaz de comunicar con tan solo miradas.

Valoramos y disfrutamos del trabajo en equipo y somos conscientes de que nuestras diferencias son precisamente las que nos enriquecen como pareja educativa. Y aunque la situación no siempre nos lo facilite, siempre encontramos maneras de comunicarnos, de sentirnos cerca, de compartir ideas y de construir juntas. Es muy necesario el feedback entre profesionales, escuchar reflexiones que provienen de diferentes puntos de vista y multiplican nuestras fortalezas. A veces simplemente hablar en voz alta de lo que estamos haciendo en ese momento o compartir ideas nos enriquece y nos ayuda a seguir conectadas con la tarea.

A la vez hemos seguido ofreciendo propuestas para enriquecer el día a día de las niñas y niños, trabajar emociones, promover que compartan momentos en familia. Pero, como es habitual, debemos lidiar con barreras que no están bajo nuestro control. Al fin y al cabo nosotras formamos una parte muy pequeñita de la vida de estas familias y por lo tanto no podemos asegurar que todas vayan a beneficiarse de los recursos que ofrecemos. Cada situación es excepcional y es en estos mares donde hay que navegar diariamente para que nuestro acompañamiento sea lo más adecuado posible para cada familia.

En estos días, nuestra tarea principal y nuestra vocación es quizás lo que más nos está costando. Paradójico, ¿verdad?

Interactuar con las niñas, los niños y sus familias es el motor de nuestro barco. Nos aporta la energía para seguir creando y creyendo en nuestro proyecto. Así pues, contar con recursos para hablar con ellas y seguir acompañándolas de cerca, es una oportunidad que a la vez no es fácil de gestionar.

Como siempre, nos gustaría llegar a todas las familias por igual, pero una vez más nos golpea la realidad de las desigualdades sociales existentes. No todas ellas cuentan con las energías o estrategias ni pueden realizar las actividades que proponemos, ya que no disponen de los espacios o los recursos necesarios, apenas de los más básicos.

Aún así, gracias a la comunicación semanal con ellas sentimos que los vínculos se refuerzan. Ofrecemos recursos para tratar de facilitarles este proceso e intentamos que nuestro acompañamiento sirva para seguir reforzando rutinas, hábitos y valores que toman un papel aún más importante ante situaciones adversas. Valoramos mucho escuchar que están disfrutando en familia de la oportunidad que la vida les ha dado: compartir tiempo de calidad con sus hijas e hijos y aprender a valorar la capacidad de adaptabilidad y la energía que ellas les dan.

Aun encontrándonos en un escenario tan inestable, como lo es el mar, consideramos que las crisis son necesarias ya que nos aportan cambios y transforman dinámicas que quizá antes ni siquiera se habían cuestionado. Así que creemos firmemente que este momento también está generando muchas cosas positivas, como lo es la unión de equipo. Valoramos los ánimos constantes, el cuidado, el compartir ideas y reflexionar sobre nuevas realidades a veces difíciles de gestionar.

No hay vínculo más potente que ​el que se genera entre compañeras en la batalla.

Entre tantas emociones, reflexiones y sentimientos, nosotras también nos despedimos, pero hasta mañana, que nos reencontraremos entre pantallas. ¿No os lo hemos dicho? Estamos confinadas. Pero como veis nuestro trabajo continúa. Así que nos guardamos un abrazo, para cuando nos volvamos a ver.


Article de Eva Martinez y Carla Rodriguez, educadores socials al Centre Obert Les Corts.

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